Selección de los elementos visuales que forman parte del plano. El perímetro que delimita el formato escogido de filmación, un rectángulo que puede ser de anchura y altura diversa según la moda de cada época, y la óptica utilizada que genera la escala desde primer plano a plano general, marcan los límites y la naturaleza del encuadre.
El ejercicio de encuadrar, u organizar visualmente, acerca la cinematografía al trabajo compositivo del arte de la pintura, con la variante de que en el audiovisual el encuadre puede variar a lo largo del tiempo e incorpora el sonido. La manera de encuadrar forma parte del estilo de cada cineasta. Así, en el material rodado en 1931 del proyecto inacabado ¡Que viva México! del que surgieron los films Thunder over Mexico (1933) o Time in the Sun (1940), y años más tarde la versión montada y sonorizada por Grigori Alexandrov ¡Que viva México! (1979) puede reconocerse a su autor original, Sergei Eisenstein, por el estilo en el encuadre de este director soviético.
La manera de encuadrar forma parte del estilo de cada cineasta
Otros largometrajes en los que una de las mayores ofertas radica en un encuadre de voluntad pictórica son La marquesa de O (Die Marquise von O, 1976) de Eric Rohmer, que parte de la pintura romántica del siglo XIX y de pintores como Johann Heinrich Füssli. Y El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante (The Cook, the Thief, his Wife & her Lover, 1989) de Peter Greenaway, en donde un cuadro de Franz Hals, Banquete de oficiales en la compañía de San Jorge, cuelga del restaurante sirviendo de decorado de fondo y enmarcando algunas escenas. En otro orden de cosas puede destacarse el film Mommy (2014) de Xavier Dolan, por su encuadre en formato verticalizante, distinto al rectangular que ha predominado a lo largo de la historia del cine.
Fellini Ocho y medio
8½ / Huit et demi | Federico Fellini, 1963, Italia/Francia
Titulada Ocho y medio por tratarse de la película número ocho y medio de la filmografía felliniana (el “medio” correspondería a la suma de Agencia matrimonial y Las tentaciones del doctor Antonio, segmentos pertenecientes respectivamente a las episódicas Amor en la ciudad [1953] y Boccaccio 70 [1962]), la cinta, engañosamente autobiográfica aunque absolutamente confesional, cuenta en onírica clave metafílmica los problemas a los que tiene que enfrentarse Guido Anselmi (Marcello Mastroianni), un prestigioso director de cine, trasunto del propio Fellini, que atraviesa una profunda crisis creativa mientras se encuentra dándole vueltas a un proyecto que no sabe muy bien cómo abordar. La presión ejercida por todos los que le rodean (colaboradores, familiares y amigos) no le ayudará precisamente a salir del ensimismamiento en el que se haya sumido, por lo que viajará hasta un tranquilo balneario para pasar allí una temporada en busca de la inspiración perdida. Resituado en tan idílico enclave, Guido pasará revista a los hechos más importantes de su vida, centrándose especialmente en el alucinado recuerdo de todas las mujeres a las que amó.