Períodos históricos
Cine mudo
El hombre de la cámara
Período comprendido entre dos invenciones técnicas: la del cinematógrafo en 1895 y en 1927 la de un sistema que permitió la reproducción de diálogos, música y efectos de sonido. Las bases del lenguaje, el impacto universal de un medio de expresión nuevo y el negocio espectacular que supuso la realización de films pertenecen al cine mudo. Los años de 1895 al 1915 son esenciales para la adaptación de los mecanismos del relato literario y del lenguaje de la pintura al cine, a lo que hay que añadir la creación de una larga lista de recursos propios del audiovisual todavía vigentes (montaje por corte, ley del eje, plano subjetivo, convención del plano-contraplano, etc). Directores como David W. Griffth (Intolerancia, 1915), Wilhelm Murnau (Nosferatu, 1922) o Fritz Lang (Metropolis, 1926) logran obras fundacionales. Y el cine soviético de los años 20, con directores como Sergei Eisenstein (El acorazado Potemkin, 1925), Vsévolod Pudovkin (La madre, 1926) y Dziga Vertov (El hombre de la cámara, 1929) se constituye en una de las etapas más creativas que hayan existido en la historia del cine.
Cine de vanguardia
Código desconocido | El hombre de la cámara
Cine de búsqueda de nuevas formas de lenguaje alejado de los códigos comerciales que agrupa las distintas tendencias más avanzadas de cada época. Por lo general este tipo de cine tiende a vulnerar la narración clásica, experimenta con nuevas combinaciones de imagen y sonido y suele conectar con movimientos que tienen su presencia en el campo de las bellas artes. La primera gran época del cine de vanguardia son los años veinte, con la irrupción de diversos tipos de cine que marcan las líneas que se seguirán más adelante: cine abstracto, expresionista, surrealista y todo el bloque de cineastas soviéticos que con algunas piezas híbridas (El hombre de la cámara, 1929) quieren para el audiovisual un lenguaje propio alejado del drama literario. Una segunda gran ola surge en los años sesenta, es contemporánea de los Nuevos Cines como la Nouvelle Vague (A bout de souffle, 1960) y da pie a movimientos como Fluxus, el cine underground y el cine estructuralista. Una tercera ola se manifiesta desde finales de los años 80 durante la era digital en obras que se ofrecen desde el formato de la videocreación, el del videoclip y en ocasiones en el largometraje industrial (Código desconocido, 2000).
Cine clásico
M, el vampiro de Düsseldorf | La ronda | Loquilandia | La ventana indiscreta | Sunset Boulevard
Época del cine que se extiende desde principios de los años treinta hasta mediados de los cincuenta en la que cristalizan los géneros principales del audiovisual, como el musical, el western, la comedia, el fantástico, el thriller, el cine de aventuras y el drama romántico. Directores como John Ford (La diligencia, 1940), Ernst Lubistch (Ninotchka, 1939), Billy Wilder (Sunset Boulevard, 1950) o Alfred Hitchcock (La ventana indiscreta, 1954) ruedan algunos de sus films más relevantes. Probablemente haya sido una de las épocas de mayor confianza en las convenciones de cada uno de los géneros, que se manifiestan como inalterables formas de poder. El “clasicismo” alude a lo que se ha considerado equilibrio y perfección de los recursos formales, de los contenidos argumentales e incluso a la elección de los actores para todas las tipologías de personajes.
El cine de la modernidad
Hiroshima mon amour | Qué difícil es ser un dios | Soy Cuba | Ocho y medio | The Kubrick zoom | Apocalypse now | Casino
Cine con voluntad de innovación que reacciona al lenguaje de normas fijas de la época clásica, vulnerando la gramática visual hasta entonces establecida y atentando contra fórmulas de narración que antes habían parecido intocables. Surge a finales de los cincuenta, con la Nouvelle Vague francesa (Hiroshima mon amour, 1959) y los nuevos cines de diversas partes del globo, desde Europa Oriental (Las margaritas, 1966), hasta Brasil y toda Latinoamérica (Soy Cuba, 1964), encuentra en la década de los años sesenta su manifestación más enérgica, aunque el espíritu de vulneración de las convenciones persiste en los años setenta (Apocalypse Now, 1979), enfatizando elementos como la violencia o el sexo, y se prolonga todavía durante los años del cine postmoderno y de la actual era digital.
Cine postmoderno
El árbol de la vida | El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford | Hana-Bi | Léolo
Tipo de cine que reacciona contra la voluntad de ruptura de los nuevos cines de los años 60 pero de forma débil, recuperando tanto fórmulas tradicionales como recursos propios de la misma modernidad, o bien mezclando ambas líneas de trabajo, e incluso otras, en un mismo producto. El cine posmoderno es subjetivo, ecléctico, metalingüístico y deconstructivo (Desmontando a Harry, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford), irónico y transgenérico (Hana-Bi, Léolo, Pulp Fiction) y a diferencia del cine clásico a menudo favorable a dobles o múltiples lecturas y desenlaces abiertos (Abre los ojos). Suele aplicarse al cine de los años ochenta en adelante, aunque sus antecedentes pueden encontrarse en films de épocas anteriores.
La era digital
Up | Cloverfield
La era digital empieza a finales de los años ochenta cuando el vídeo analógico da paso al digital. Desde esos días, la revolución digital está modificando todas las partes del proceso de producción audiovisual, cambiando poco a poco todo el paisaje, desde las formas de almacenamiento y visionado de información, hasta los decorados virtuales, todo tipo de trucajes y efectos de postproducción (Cloverfield), y sumando conceptos nuevos de creación narrativa como el lenguaje interactivo o el relato transmedia. El cine mainstream se alimenta de los nuevos avances que se van sucediendo de forma regular, siendo la animación (Toy Story, Up) y el cine fantástico de efectos especiales (Avatar) algunos de los campos más sensibles a las nuevas posibilidades del espectáculo audiovisual.