Flash-back

(Flash back / Retour en arriere)

Recurso narrativo por el que se vuelve al pasado de forma subjetiva cuando se parte del recuerdo de un personaje, como en Rashomon (1950) de Akira Kurosawa, o de forma objetiva cuando se parte de las necesidades del relato, como en Forajidos (The Killers, 1946) de Robert Siodmak. Algunos relatos empiezan con una secuencia llamativa que pronto se desvela como la consecuencia final de un proceso, de forma que tras el episodio inicial se produce la vuelta atrás para explicar las causas, por lo que el global de la historia es un flash-back. Así sucede en El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard, 1950) de Billy Wilder, donde el guionista asesinado aparece flotando en la piscina de una mansión de Hollywood y su voz en off empieza a contar cómo sucedió todo. O en Salvar al soldado Ryan (Saving Private Ryan, 1998), en el que un veterano de la segunda guerra mundial en un cementerio recuerda un episodio bélico que empieza con el desembarco de Normandía.

Aunque el flash-back es un recurso habitual de cualquier relato audiovisual, suele ser más frecuente en diversos tipos de thriller

Aunque el flash-back es un recurso habitual de cualquier relato audiovisual, suele ser más frecuente en diversos tipos de thriller, y en uno de ellos, el whodunit, es prácticamente normativo: un crimen inicial es investigado para descubrir quién lo ha cometido, numerosos sospechosos cuentan sus coartadas en los interrogatorios, iniciándose la sucesión de vueltas al pasado; un flash-back final establece la verdad de lo sucedido. Así puede verse en la mayoría de las adaptaciones de obras de Agatha Christie como Diez Negritos (And then there were none, 1945) dirigida por René Clair. O en cualquiera de los episodios de series televisivas como CSI, Maigret, Inspector Wallander o Sherlock.

El crepúsculo de los dioses

Sunset Boulevard / Boulevard du Crépuscule | Billy Wilder, 1950, EE.UU.

Narrada en flash-back a partir del punto de vista de un cadáver flotando en una piscina, la película cuenta la historia de Joe Gillis, un escritor y guionista de segunda fila que, acosado por sus acreedores, se refugiará casualmente en la mansión de Norma Desmond, antigua estrella del cine mudo que vive fuera de la realidad acompañada únicamente por su fiel criado Max. A partir de tan fortuito encuentro, la actriz pretenderá que Joe corrija un guion que ella misma ha escrito y que debería significar su triunfal regreso a la industria de Hollywood.

Retrato de Billy Wilder
Lo más importante es tener un buen guion. Los cineastas no son alquimistas. No se pueden convertir los excrementos de gallina en chocolate

Billy Wilder

(1906-2002)

Samuel Wilder nació en Sucha, una pequeña ciudad del sur de Polonia, el 22 de junio de 1906. En aquella época, Sucha formaba parte del imperio austrohúngaro, de ahí que los primeros recuerdos de Wilder tuvieran que ver con la decadencia de la monarquía y el estallido de la Gran Guerra. Al finalizar ésta, su familia se trasladó a Viena con la idea de que Samuel fuera a la universidad, pero él prefirió hacerse periodista y mudarse a Berlín, ciudad en la que escribiría sus primeros guiones. La victoria de Hitler en las elecciones de 1933 le empujó a cruzar el Atlántico para instalarse en Los Ángeles. A pesar de no saber ni una palabra de inglés, Wilder terminaría siendo contratado por la Paramount, productora en la que comenzaría su meteórica carrera como uno de los mejores guionistas y directores de todos los tiempos. Admirador incondicional de Ernst Lubitsch (para quien escribiría algunos de sus más célebres títulos), su máxima fue siempre “nunca aburras al público”. Wilder siempre destacó por su brillante dirección de actores, su fina ironía y la calidad de sus guiones (la mayoría de los cuales escribió en colaboración con I. A. L. Diamond), en los que gustaba de diseccionar, casi siempre en tono de comedia, las convenciones sociales de la clase media estadounidense y sacar a la luz sus contradicciones internas. Entre su filmografía caben destacar títulos como Días sin huella (1945), El gran carnaval (1951), Sabrina (1954), La tentación vive arriba (1957), Con faldas y a lo loco (1959), El apartamento (1960) y Un, dos, tres (1961). Tras su retirada a principios de los 80 recibió multitud de homenajes y premios honoríficos, entre ellos un Oscar de la Academia de Hollywood en 1988 como reconocimiento al conjunto de su magistral obra.