Fuera de campo

(Off camera / Hors champ)

Acción que sucede más allá de los límites del encuadre y que sólo puede ser percibida por el espectador a través del sonido, o bien imaginada a partir del contexto narrativo.

Los efectos de sugerencia del fuera de campo suelen dotar de sentido poético incluso las secuencias más violentas

El poder de la sugerencia del fuera de campo es utilizado a menudo en el género de terror. Por ejemplo, en The Blair Witch Project (1999), con guion, dirección y montaje de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, nunca se llega a ver ninguno de los fenómenos amenazadores que llenan la banda sonora. Los efectos de sugerencia del fuera de campo suelen dotar de sentido poético incluso las secuencias más violentas: en La mirada de Ulises (To Vlemma Tou Odissea, 1995) de Theo Angelopoulos, un ametrallamiento de diversos personajes se produce fuera de campo a causa de la niebla que solo deja entrever al protagonista. En el plano final de El escritor (The Ghost Writer, 2010), de Roman Polanski, se informa del asesinato del protagonista una vez ha salido de campo a través de un impacto en la banda sonora que sugiere un accidente de coche y del vuelo de los papeles que llevaba bajo el brazo, que vuelven poco a poco a entrar en campo al final del plano.

Código desconocido

Code Unknown / Code inconnu: Récit incomplet de divers voyages | Michael Haneke, 2000, Francia/Alemania/Rumanía

Un desafortunado gesto de un adolescente desencadena una sucesión de hechos que relacionan la vida de varios personajes de distinta clase social y procedencia geográfica. Como decorado, el París multicultural del final de la década de los 90. Como trasfondo, la Europa de las mil y una velocidades. En primer plano, una sociedad esquizofrénica y fragmentada, donde conviven el lujo y la miseria, el hastío de las clases medias y la desesperación de los desheredados. Haneke muestra instantáneas vitales de varios personajes que se cruzan, chocan y se ignoran en una metrópolis europea. Personajes que no saben como reaccionar cuando la violencia estalla ante sus ojos, que complican la vida de otros cuando intentan ayudarles, que se enfrentan con miedo a una soledad que ellos mismos han ido construyendo: como Anne (Juliete Binoche), una actriz acosada por sus propios fantasmas dentro y fuera de la pantalla; o Georges, un fotógrafo de guerra incapaz de reinsertarse en la Europa civilizada; o Amadou, un joven profesor senegalés que trabaja con niños sordomudos pero que se sabe rehén de su rabia; o María, una inmigrante rumana que se ve obligada a pedir limosna para ayudar a los suyos.

Retrato de Michael Haneke
No odio en modo alguno el cine comercial. Es perfectamente lícito. Hay mucha gente que necesita evadirse porque quizás atraviesen situaciones personales difíciles. Pero eso no tiene nada que ver con una manifestación artística. Una manifestación artística está obligada a confrontarte con la realidad

Michael Haneke

(1942)

Austriaco de adopción, el director y guionista alemán Michael Haneke fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en el año 2013, galardón que venía a confirmar el enorme calado de su inmisericorde filmografía, sin lugar a dudas una de las más polémicas, controvertidas, radicales y lúcidas de las últimas décadas. Considerado uno de los más prestigiosos cineastas de vanguardia en activo, sus películas son, según sus propias palabras, “bofetadas en plena cara”. Hijo del director y actor Fritz Haneke y de la actriz Beatrix von Degenschild, tras el divorcio de sus padres Haneke pasó la infancia con su familia materna en el campo, cerca de Wiener Neustadt, en Austria. Obsesionado con el cine desde bien pequeño, y tras fracasar en su intento de ingreso en la Escuela Max Reinhardt, Michael decidió cursar estudios de Filosofía, Psicología e Interpretación en la Universidad de Viena, dedicándose poco después a la crítica de cine. A partir de 1967 se pasa a la edición y la escritura de guiones en una cadena televisiva del sur de Alemania, donde inicia además una intensa actividad como director teatral. Su debut cinematográfico vendría de la mano de El séptimo continente (1989), desolador drama familiar basado en hechos reales y primera película de su escalofriante trilogía sobre la “glaciación emocional”, trilogía que completaría con las no menos impactantes El vídeo de Benny (1992) y 71 fragmentos de una cronología del azar (1994). La consagración internacional le llegaría en 1997 con Funny Games (Juegos divertidos), metalingüística cinta de culto de la que él mismo rodaría su mimético remake norteamericano en 2007. Con La pianista (2001), durísima adaptación de la novela de la escritora austriaca Elfriede Jelinek, ganó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes. Tras su algo fallida El tiempo del lobo (2003), Haneke volvió a triunfar en el mismo certamen llevándose el Premio al Mejor Director con Caché-Escondido (2005) y la Palma de Oro dos veces, primero con su doblemente nominada al Oscar La cinta blanca (2009), y más recientemente con la tristísima Amor (2012). Desde 2002 ejerce como profesor de dirección en la Academia de Cine de Viena, centro en el que intenta transmitir sus conocimientos fílmicos a sus estudiantes, haciendo especial hincapié en la dirección de actores.