Plano secuencia

(Sequence shot / Plan séquence)

Tipo de plano que por su duración puede admitir una estructura narrativa completa de planteamiento-desarrollo-clímax y desenlace. Por lo general, adopta diversas escalas desde primer plano a plano general, se caracteriza por desarrollarse con la cámara en movimiento y por una duración de varios minutos, como el plano inicial introductorio de La ronde (1950) de Max Ophuls, de cuatro minutos y medio, el de Sed de mal (Touch of Evil, 1958) de Orson Welles, de tres minutos y medio o el también introductorio de Gravity (2013) de Alfonso Cuarón, de más de siete minutos. La sensación de realidad del plano secuencia es también una de las características por las que forma parte del estilo de diversos directores.

La aspiración del largometraje en un único plano secuencia existe al menos desde que Alfred Hitchcock rueda en diversos planos secuencia unidos por cortes invisibles el thriller La soga

El cine nace con relatos cortos en plano secuencia, como el plano único de 50 segundos de El regador regado (L’arroseur arrosé, 1896), de los hermanos Lumière, primer film de comedia y de ficción. La aspiración del largometraje en un único plano secuencia existe al menos desde que Alfred Hitchcock rueda en diversos planos secuencia unidos por cortes invisibles el thriller La soga (Rope, 1948). La revolución digital hace posible esta voluntad con largometrajes rodados en un solo plano secuencia como el de El arca rusa (Russkiy kovcheg, 2002) de Alexander Sokurov, de 95 minutos de duración, o el de Birdman (Birdman or the Unexpected Virtue of Ignorance, 2014) de Alejandro González Iñárritu, plano secuencia de casi dos horas con distintos trucajes y con algunas interrupciones por corte.

Diversos directores se caracterizan por su predilección por el plano secuencia, convirtiéndolo en parte de su estilo, como Andrei Tarkovsky, sobre todo en su última época, en films como Sacrificio (Offret, 1985), Luis García Berlanga a partir de Plácido (1961), o Arturo Ripstein en toda su filmografía, con largometrajes como La calle de la amargura (2016).

La ronda

La Ronde / La ronde | Max Ophüls, 1950, Francia

Como nos advierte ya desde su metacinematográfico prólogo ese narrador convertido en demiúrgico guía de este evocador relato circular basado en una obra de teatro de Arthur Schnitzler, la ronda del amor, la rueda, el tiovivo de la buena o mala fortuna amorosa, puede empezar, por ejemplo, en Viena, durante la primavera de 1900. El soldado Franz se encuentra con Leocadia, una prostituta, para acabar emparejándose con una criada, que pasa a manos del señorito Alfred quien, a su vez, tiene un lío con Emma, una mujer casada, cuyo marido, el millonario Charles, se entretiene con una modista que está enamorada del poeta Robert, amante de una gran actriz cuyo capricho es un joven teniente de dragones...

Retrato de Max Ophüls
La historia de una película sólo empieza a existir para mí cuando puedo visualizarla como una serie de imágenes; y eso es algo que no ocurre muy frecuentemente. Lo que puede dar lugar a esa visión puede ser casi cualquier cosa: una novela, quizá una obra de teatro o incluso un poema (…) El origen de esta visión está en todas partes y en ninguna al mismo tiempo

Max Ophüls

(1902-1957)

De origen judío, Max Ophüls (apellidado realmente Oppenheimer) nació en la localidad alemana de Saarbrucken el 6 de mayo de 1902. Tras abandonar la carrera de periodismo, Ophüls comenzó su trayectoria en el mundo del espectáculo en los años 20 como actor y director teatral. Una década más tarde se introdujo en la industria del cine como asistente del director de origen ucraniano Anatole Litvak: su primer trabajo como realizador fue el corto humorístico Dann Schon Lieber Lebertran (1931). Coincidiendo con el auge del nazismo en Alemania, Ophüls se trasladó a París, residiendo en la capital francesa desde 1933 y rodando hasta principios de los 40 varias películas en distintos países europeos, siendo la más famosa de ellas La mujer de todos (1934). Cuando el ejército alemán ocupó París, el cineasta emigró a Suiza antes de trasladarse en 1941 a los Estados Unidos, país en el que se vio obligado a permanecer alejado de la industria del cine durante bastantes años, sobreviviendo junto a su familia gracias a un fondo solidario en el que participaron, entre otros cineastas exiliados, William Wyler, Fritz Lang, Billy Wilder o su fiel amigo Robert Siodmak. Su suerte cambiaría en 1946 cuando el gran Preston Sturges, ferviente admirador de su melodramática Amoríos (1932), intercedió por él y logró ponerlo al servicio del magnate Howard Hughes. Tras un par de proyectos frustrados, su primer filme enteramente norteamericano fue La conquista de un reino (1947), película de aventuras de capa y espada producida, escrita e interpretada por Douglas Fairbanks Jr. Luego llegarían pequeñas joyas como Carta de una desconocida (1948), película basada en una novela de Stefan Zweig, Atrapada (1949) o Almas desnudas (1949), estas dos últimas muy cercanas al cine negro. Ophüls regresaría a Europa para filmar en Francia sus cuatro ultimas obras maestras: La ronda (1950), El placer (1952), Madame de… (1953) y Lola Montes (1955). Poco después, el 25 de marzo de 1957, el cineasta al que Truffaut equiparó con el mismísimo Jean Renoir fallecía de un ataque al corazón en Hamburgo. Tenía 51 años.